¿Qué es el bullying o acoso escolar?

El bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y constante que recibe una niña o niño.

Es uno de los problemas más frecuentes en las escuelas. Entre los siete y los 14 años se presentan las actitudes más violentas.

Te invitamos a ver este vídeo sobre acoso escolar: 

El agresor o agresora actúa con intención de dominar y de ejercer poder sobre una víctima.

El maltrato entre iguales es cuando una niña o niño, o bien un grupo, pega, intimida, acosa, insulta, humilla, excluye, pone en ridículo, abusa sexualmente, amenaza, chantajea, etc. a otra persona de forma repetida y durante un tiempo prolongado con la intención de hacerle daño. 

¿Quiénes lo sufren?

Cualquiera puede ser víctima de bullying, pero hay grupos o niños/as más indefensos: las niñas, personas discapacitadas, personas con sobrepeso, gente de piel morena o quienes tienen algún defecto físico, sufren con mayor frecuencia el acoso escolar.

La víctima  se suele culpar por lo que le está sucediendo. Tiene miedo de platicar con sus padres y ser regañada o regañado; puede pensar que hará el problema más grande provocando que el acoso escolar se prolongue por más tiempo. 

 

¿Quiénes lo ocasionan?

Cualquier persona puede ser capaz de hacer bullying o acosar a sus iguales, sin embargo esto se da más en infantes o adolescentes con conductas agresivas que vienen de una familia donde sufren violencia constantemente.

A estas niñas y niños se les suele decir bullies. Estos buscan hacer daño intencionalmente y saben que sus acciones no están bien. A la larga, disfrutan con el sufrimiento de la víctima y estos hechos les resultan placenteros. 

Normalmente los bullies tienen más poder físico o psicológico debido a que la víctima está indefensa y no puede hacer nada por evitarlo, ya que no tiene la fuerza física o psíquica necesaria.

Sin embargo, es importante destacar que, pese a que no está bien, el agresor o agresora debe estar sufriendo alguna otra especie de maltrato en casa o tienen algún trauma sin resolver. Es importante hablar con el niño o la niña y brindarles ayuda psicológica.

 

 

 

CONSECUENCIAS DEL ACOSO ESCOLAR O BULLYING

Para quienes sufren acoso:

  • Sentimientos negativos: miedo, tristeza, inferioridad, humillación, culpabilidad.
  • Baja autoestima: se considera débil, carente de valor y estúpido.
  • Aislamiento social, familiar o escolar.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Conductas agresivas y hostilidad: puede llegar a convertirse en el maltratador o maltratadora de otras u otros más débiles.
  • Síntomas psicosomáticos: dolores de cabeza, insomnio, vómitos.
  • Rechazo y fobia a la escuela.
  • Problemas emocionales y de salud mental: cuadros depresivos y estrés postraumático.
  • Desconfianza hacia los demás. 
  • Intentos de suicidio (en casos extremos).

Para quienes son agresores:

Normalmente una niña o niño considerado bully, es una persona que requiere apoyo psicológico porque puede estar sufriendo lo mismo en su entorno familiar. Su conducta es un reflejo de lo que vive en el hogar.

  • Aprende a maltratar: como generalmente no recibe consecuencias negativas por su conducta, aprende a que los demás acepten sus agresiones. Vuelve a repetir esas tácticas que le han dado resultado y se acostumbra a intimidar.
  • Dificultad para mantener relaciones interpersonales igualitarias. 
  • Transfiere este estilo de relación de dominio-sumisión a otras situaciones sociales y ámbitos.
  • Problemas de rendimiento escolar.
  • Suele provocar tensión en la dinámica del aula. Se acostumbra a vivir en este clima alterado.

¿Quiénes pueden ayudar? ¿Cómo logramos un cambio?

TODAS Y TODOS, especialmente los adultos: padres, tutores y maestros.

Como sociedad tenemos el compromiso de aprender sobre qué es el acoso escolar, qué puede ocasionarlo, cómo poder evitarlo o bien, cómo solucionarlo. 

Debemos educarnos sobre las violencias que existen y ver en nuestra propia casa cuáles son las que nosotros, como mayores de edad, hemos llegado a emplear y cómo podemos cambiarlas.

Tenemos que enseñarles a las niñas, niños y adolescentes que ¡Informar no es delatar!

Todas y todos podemos:

  • Ser promotores de la no violencia familiar y escolar.
  • No ser cómplice o espectador.
  • Practicar reglas de juego con no agresión.
  • Tener disposición para ayudar y pedir ayuda.
  • Participar de manera pacífica en la resolución de conflictos y aprender a resolver los problemas.
  • Estar alerta para identificar actos de violencia entre niñas y niños.
  • Aprender a pedir disculpas y a aceptarlas. 

Recuerda: ¡Alza la voz! No estás sola, no estás solo. Si vives una situación de acoso, acude con una persona de tu confianza y cuéntale todo.